María del
Refugio Barragán de Toscano
Hay quien asegura que Refugio
Barragán de Toscano fue la primera novelista mexicana, y esto es un dato cierto, pero no es lo más valioso de su
obra, su obra trasciende al argumento de la gallardía que tuvo al escribir
siendo mujer en el siglo XIX, una época que bien sabemos no era la adecuada
para una escritora fuera del convento y de la escritura sosa de las mujeres de
sociedad. Pido que no se le beatifique por ello pues la literatura no tiene
género. No se debe manchar el nombre de
Doña Refugio bajo un falso optimismo feminista o peor aun bajo la influencia de
algún discurso político.
Más allá
del dato importante para sitiar la aportación de Refugio Barragán de Toscano la
trascendencia de su obra radica en sus dos hijas: La de Nazaret y La del
bandido, siendo esta última la predilecta por el colectivo. Con la primera
el poema religioso formado por 18 cantos, nos narra la vida de María la madre
de Cristo. Un poemario bellamente
escrito en la que su objetivo es
“ensalzar” o como la misma autora lo menciona en su dedicatoria, a su madre:
“consagro estas horas destinadas a engrandecer las bellezas y virtudes de
María”.
Bellamente
escrito y con un evidente dominio del lenguaje y la métrica desde la invocación
hasta la asunción de María nos describe de manera ficcionada la vida de la
virgen. Finaliza el poemario con dos
oraciones de la autora y su firma de 1879.
Resulta
importante mencionar el dictamen de censura y aprobación del gobierno eclesiástico
de Guadalajara que si bien otorga el nihil obstat, aclara: “no hay por lo
mismo, inconveniente(…) en que conceda la licencia que se le pide para la
impresión del referido escrito; aunque ya se deja entender que como en las
obras de ese género no todo está, ni
quizá es posible que esté rigurosamente ajustado a la verdad histórica, sino
que hay algo que es pura creación de la rica y fecunda imaginación del poeta”.
Se dice
que los padres con los años se ablandan, de esta analogía resulta más certero
decir que los autores con los años se perfeccionan, un acierto de Refugio
Barragán de Toscano es despegarse de su religiosidad plasmada en su primogénita
La hija de Nazaret (1880). En La hija del Bandido se consagra como la
primera novelista mexicana en una obra que trasciende por su calidad literaria.
Hablar
de La hija del Bandido o Los subterráneos
del nevado (Guadalajara 1887) es tema de debate y la invitación, sin
retorno, para sumergirse en el terreno sombrío del colectivo popular, de las
leyendas e historias de a pie, de los dimes y diretes, de esos pedazos que
forzamos a ser nuestros y defendemos
celosamente desde muchas generaciones atrás.
Inclusive
existe quien al calor de las discusiones y la competencia por demostrar su
dominio del tema le resulta fácil entrecruzar historias y bandidos y apretarlos
en interpretaciones forzadas y hasta ridículas. Cruzar esa línea tan delgada
entre la realidad y la ficción es la prueba irrefutable de un gran escritor,
crear de la nada un mundo ficticio por el cual muchos se apasionen defendiendo
como real. Toda literatura es ficción y La hija del bandido, no es la excepción.
Lo
importante es, mirar muy de cerca y en silencio la magia de la literatura: la
realidad y la ficción trabajando juntas para crear un universo literario. Hay quien jura saber la ruta de Colombo, que
su abuela, su tía, la vecina es uno de los personajes o que alguna anciana puede corroborar la
historia de un rapto por el bandido de Doña Refugio. Esta mitificación y
enriquecimiento de la leyenda del bandido en el Sur de Jalisco es lo
verdaderamente enriquecedor y trascendental de La hija del bandido… que sin mucho esfuerzo pasa de ser un fenómeno
literario a un suceso antropológico.
Judith
Rodríguez

